Clase Peral Peral
Clase Isaac Peral Isaac Peral (I)
Clase A Narciso Monturiol Cosme García A-3 Proserpina
Clase B B-1 B-2 B-3 B-4 B-5 B-6
Clase C C-1 C-2 C-3 C-4 C-5 C-6
Clase General Mola General Mola General Sanjurjo
Clase G (U-VIIc) S-01
Clase D S-11 S-21 S-22
Clase 30 (Balao) Almte. García de los Reyes Isaac Peral (II) Narciso Monturiol (II) Cosme García Narciso Monturiol (III)
Clase Foca SA-41 SA-42
Clase Tiburón SA-51 SA-52
Clase Delfín Delfín Tonina Marsopa Narval
Clase Galerna Galerna Siroco Mistral Tramontana
| Submarino Peral

El primero de los submarinos militares españoles resultó un sonoro fracaso por varias razones. Fue diseñado por el teniente de navío Isaac Peral en 1884-1885, el proyecto se presentó al Ministerio de Marina en marzo de 1887 e inmediatamente, en abril, se ordenó la construcción de un prototipo en el Arsenal de La Carraca. Fue botado el 8 de agosto de 1888. Las pruebas de navegación e inmersión se superaron a lo largo de 1889, y el 23 de junio de 1890, cuando ya habían surgido roces entre Peral y los altos cargos del Ministerio de Marina, tuvieron lugar las pruebas de combate en la bahía de Cádiz. A pleno día el Peral debía acercarse a 400 m del crucero Cristóbal Colón. Fue descubierto por los serviolas, preavisados, a 1.000 m de distancia. En medio de fuertes controversias entre Peral y la Junta Técnica el submarino fue considerado un navío sin valor militar y se ordenó su desguace sin llegar a ser entregado a la Armada. Nunca recibió, por tanto, una bandera de combate. Su casco se puede visitar hoy en el puerto de Cartagena.
Estructura
Desplazamiento: en superficie 77 toneladas, en inmersión 85 toneladas Eslora: 21,9 m Manga: 2,87 m Puntal: 2,76 m
Casco fusiforme de acero, con una pequeña torreta en el centro de la crujía, desde la que se dirigía el ataque en inmersión (no disponía de periscopio). La profundidad máxima de navegación era de 30 m.
Armamento
Un tubo lanzatorpedos de 356 mm, a proa, con capacidad de tres torpedos Schwartzkopff.
Aparato motor
Disponía de dos motores eléctricos alimentados por acumuladores de plomo que suministraban a dos ejes 30 cv cada uno. La velocidad máxima en superficie era de 7,7 nudos y en inmersión de 3. La autonomía era de 396 millas a 3 nudos en superficie.
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